El Entorno

Comarca

Borredà es un municipio de 500 habitantes, situado entre la montaña y el llano, que se extiende (43,60 km2) entre las comarcas del Berguedà, el Ripollés y Osona. La mayoría de las carreteras y caminos que conducen a Borredà, concretamente el que bordea la riera de Merlès, parecen especialmente diseñados para recorrerlos poco a poco, pues nos invitan a disfrutar de un paisaje que siempre nos cautivará, y donde podremos admirar desde las tonalidades del verde en la primavera hasta los matices del rojo en el otoño.

El pueblo de Borredà tiene sus orígenes en la iglesia parroquial de Santa Maria, edificada en el año 856, propiedad del conde Guifré el Pelós, que la cedió al monasterio de Santa Maria de Ripoll. Creció a la sombra de su iglesia y alrededor de un hostal que acogía a los caminantes y peregrinos que viajaban por el camino real de Berga a Ripoll. Su economía basada en un principio en la agricultura y la ganadería, tuvo posteriormente su principal fuente de desarrollo alrededor de una importante y rica industria textil relacionada con la lana. En los últimos tiempos, y sobre todo después de la crisis del siglo XIX, sus vecinos han centrado sus esfuerzos en conservar su patrimonio más querido: las costumbres, la historia, la arquitectura y el entorno natural.

Iglesia de Santa Maria. Borreda.

FOTO: Iglesia de Santa Maria de la época de Guifré el Pelós, Borredà.

Borredà se ha visto favorecido por una moderna red de comunicaciones que facilita su acceso: se halla situado entre el Eje del Llobregat, el de Vic-Ripoll y el Eje Transversal.

Últimamente se han acometido una serie de actividades y reformas que lo hacen todavía más atractivo. Dentro del propio pueblo, donde está Cal Bardolet, se ha construido una zona deportiva equipada con campo de fútbol, pista de tenis, pistas de petanca y piscinas. A estas instalaciones hay que añadir la próxima inauguración de una pista polideportiva. Además del aspecto lúdico, Borredà también se está ocupando de facilitar la construcción de nuevas viviendas respetando y cuidando el entorno.

Diversos establecimientos de alimentación y hostelería permiten al visitante degustar los productos naturales y artesanos de esta comarca, como los embutidos: la longaniza, el bull, el fuet, la llonganisseta y la butifarra negra o blanca; la carne de cordero y de ternera, pan y quesos artesanos, setas, verduras y productos de la huerta, entre los que cabe destacar un tipo de cebolla alargada y muy dulce, típica de esta zona.